La corriente forma parte de una red mucho mayor que se extiende por los océanos del mundo, actuando como una cadena de transmisión que distribuye el calor por todo el planeta.
Los océanos son también un importante almacén para el dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que es emitido de forma natural y por el hombre, principalmente a través de la quema de combustibles fósiles.
Por ejemplo, la Corriente del Golfo lleva agua cálida al Atlántico Norte, dando al norte de Europa un clima relativamente templado. Un fallo en esta corriente, lo que ha ocurrido en el pasado, congelaría algunas zonas de Europa, dijeron los científicos.
"La corriente profunda a lo largo de la Meseta Kerguelen forma parte de un sistema global de corrientes oceánicas (...) que determina el calor y el carbono que el océano puede absorber", dijo Rintoul.
Una parte fundamental de la corriente es la creación de grandes volúmenes de agua salada y muy fría en varias zonas a lo largo de la costa antártica que luego se hunde hasta el fondo y fluye hasta otra cuenta oceánica.
El equipo desplegó aparatos medidores anclados a profundidades de hasta 4,5 kilómetros y registró la velocidad, la temperatura y la salinidad de la corriente durante un período de dos años.
"La medición continua nos permite, por primera vez, determinar cuánta agua lleva la corriente profunda hacia el norte", dijo Rintoul. |