En Malinalco, Morelos, hizo un estudio con los gusanos de mango, pues los campesinos se quejaban del mal que ocasionaban en sus cosechas.
“A ellos les expliqué que los gusanos de mango, de nopal, de elote y todos los que crecen en las frutas y verduras se alimentan de la pulpa y por lo tanto, al comerlos contienen los mismos nutrimentos”.
Así que experimentó y elaboró una mermelada con el mango y los gusanos incluidos.
“Los campesinos me decían que la gente no iba a querer comprarles una mermelada que tuviera gusanos, pero en cuanto se les dio a probar tuvo muy buena aceptación y ahora también elaboran nieve de mango con gusanos”.
En Xochimilco, VIRGINIA MELO RUIZ hizo una prueba similar. Fue al río, capturó las cucarachas que nadan en abundancia en esa zona y las llevó al laboratorio.
“Tienen también muchas proteínas y saben ricas, como a camarón”. Para que la población acostumbrara a comerlas, la investigadora y su equipo elaboraron arroz y lo mezclaron con la cucaracha frita.
“La gente se comía el arroz, pero le quitaba lo negrito que era la cucaracha.
Entonces se nos ocurrió que, para disimularla, la podríamos mezclar con huitlacoche y la gente la come así sin problema”.
También tuvo éxito la crema de chile poblano con gusano elotero. “El gusano elotero es verde y cuando hicimos una crema con él pues el aspecto no era muy bueno por el color, pero tuvimos la idea de ponerle rajas de chile poblano y fue muy bien aceptada”.
“ESO QUIERE DECIR QUE EL ASPECTO DE LOS INSECTOS ES EL ÚNICO IMPEDIMENTO PARA CONSUMIRLOS, PERO NO SE PUEDE NEGAR EL ALTO CONTENIDO NUTRICIONAL Y LO SABROSOS QUE SON”, insiste la científica.
Así que en los congresos internacionales a los que ha acudido y ante la mirada atónita de los asistentes que se extrañan al saber los insectos que se consumen en México, Virginia Melo siempre refiere que todos los países tienen las mismas posibilidades de superar la hambruna y la anemia, pues, por ejemplo, 100 gramos de chapulines contiene 70% de proteínas, mientras que un trozo de carne da sólo el 15 o 20% de proteínas.
“En Tailandia tienen el gusano de bambú y el cucarachón de agua. En Australia, el gusano del árbol de witchery, (DE CLICK EN EL NOMBRE PARA VER LA FOTOGRAFIA, CLICK IN THE NAME TO SEE THE PICTURE).
En Africa del Sur, el gusano mopane y la hormiga chicatana, que en Colombia se le conoce como culona.
En Tailandia a esa hormiga se le conoce como maipen y en Brasil es tanajura y en fin, los hay en todo el mundo, sólo varía la especie, pero la riqueza nutricional es la misma”, explica VIRGINIA MELO RUIZ, quien ha estudiado un total de 107 especies de insectos o alimentos no convencionales.
Del campo a la mesa La rata de campo que abunda en Zacatecas y San Luis Potosí está incluida en el plato del buen comer de la alimentación no convencional.
“Tiene un sabor parecido al conejo -dice VIRGINIA MELO RUIZ- y para que se consuma, los vendedores suelen usar su nombre científico como el Apodemus Sylvaticus”.
En Zacatecas, Filiberto Vázquez vive de la venta de rata de campo para consumo humano.
El precio de cada ejemplar oscila entre los 20 y 25 pesos y los reparte en los mercados de por lo menos cuatro municipios.
“A los zacatecanos nos dicen los comer ratas pero no nos importa porque lo que saco al venderlas es el sustento de mi familia y tienen muchas proteínas”.
ESCAMOLES fritos con cebolla y epazote, en tacos con guacamole, plato para compartir como entrada.
• 1 Taza de escamoles
• 2 cucharadas de mantequilla
• 1 cucharada de aceite de olivo
• 1/4 de cebolla finamente picada
• 1 diente de ajo finamente picado
• 1 rama de epazote picado
• sal al gusto
• guacamole
Preparación:
Derretir la mantequilla en un sartén caliente, agregar el aceite y freír la cebolla, moviendo continuamente, incorporar el ajo y, finalmente, los escamoles y el epazote, cocinar por cinco minutos sin dejar de mover la mezcla, sazonar con sal y servir con aguacate. |