Me gusta establecer analogías, pues permiten descubrir ciertas claves que, por múltiples razones, no podemos esclarecer en nuestro pensamiento. Y me he puesto a pensar: ¿qué analogía presenta esta horripilante mujer, diseñada en los estudios Walt Disney? Sin duda, es una gran crueldad quitarle a lindos cachorritos la piel (si fueran perritos callejeros, ¿sería tan malo?), pues quedan "desnudos" ante el mundo. Este "quedar desnudo" alude a estar totalmente indefenso, tanto en lo interno como en lo externo. La piel contiene nuestras tensiones, no deja que explotemos en el amplio sentido de la palabra.
Al mismo tiempo, es una barrera contra cambios climáticos, o superficies cuya textura dañaría de manera profunda nuestra integridad física o contra muchos otros aconteceres de la vida. Quitarles la piel a los cachorros. ¿El amor a los niños y las niñas tiene una función similar a la de la piel? En mi opinión, sí. Una persona querida, reconocida y con un lugar en el universo, con amor propio (autoestima), es una persona con defensas ante sus impulsos y frente a las agresiones de los demás. Quitarles la piel, entonces, sería no darles amor a los pequeños y, por lo mismo, dejarlos indefensos. ¿Para qué quería la famosa Cruela arrancarles la piel a los cachorros? Con el fin de hacerse abrigos elegantes y andarlos presumiendo. Es decir, ponerse esas pieles, no para protegerse, sino con miras a provocar reacciones en los demás, envidia sobre todo. Y hacerles sentir que es mejor, más distinguida, más capaz. Humillar a los otros, en especial, a otra, su mejor amiga, Anita, que no tiene recursos para mostrarse encopetada y competir en esta lid de vanidades. Hay una descripción muy poco afortunada de las mujeres.
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