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Inrtrodución:
La adicción es un trastorno crónico recidivante o habitual, con mecanismos biológicos, psicológicos, sociales y culturales que afectan al cerebro y a su capacidad para controlar el consumo de sustancias. La adicción se caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de drogas, a pesar de las consecuencias nocivas. El consumo de drogas produce modificaciones en la estructura del sistema nervioso central, produciendo comportamientos característicos de la enfermedad (deseo y compulsión por consumir, tolerancia, síndrome de abstinencia) asimismo, la posibilidad de presentar conductas agresivas, violentas y/o peligrosos debido al bajo control de impulsos y disminución del proceso cognitivo, estos últimos procesos como consecuencia de las modificaciones que producen el consumo de drogas en el funcionamiento del sistema nervioso central. |
Si el consumo de drogas es una práctica familiar que se presenta a largo de diversas generaciones, pensando en el consumo de alcohol y drogas como legado familiar, como una forma de relacionarse y vincularse con el mundo, práctica que da valía como miembro de una familia, muestra de virilidad, de poder y de existencia, éste consumo de drogas tenderá a “normalizarse” y existe cierta disponibilidad a presentar conductas violentas.
Los adolescentes que consumen alcohol reportan mayores problemas con la policía y peleas. En diversos estudios se ha encontrado una relación entre el consumo de alcohol en adolescentes y accidentes en automóvil ya que son más susceptibles a sufrir los efectos del alcohol sobre los reflejos que los adultos. En otras investigaciones se ha encontrado que el consumo de alcohol o drogas está relacionado con una mayor frecuencia de intentos de suicidio, relaciones sexuales de alto riesgo y violaciones.
La alternativa ante el eventual consumo de drogas es la prevención, la posibilidad de enseñar a nuestros hijos pequeños y adolescentes a relacionarse de formas asertivas, crear con ellos y para ellos vínculos saludables. Promover actividades saludables, fomentar la salud y las relaciones estrechas son solo algunas de las estrategias que podemos realizar en nuestro propio hogar, previniendo de esta forma tanto la violencia doméstica como el consumo de drogas.
Aunque algunas encuestas sugieren que el consumo de drogas en los adolescentes ha disminuido desde el año 2001, las cifras aún siguen siendo demasiado altas. Más del 17% de los estudiantes de secundaria admitieron el consumo de drogas dentro del mes cuando fueron encuestados y más del 40% de ellos mayores de 12 años dicen que han probado alguna droga al menos una vez en sus vidas.
Algunos de los signos de posible consumo de drogas pueden ser:
- Ojos inyectados de sangre
- Tos persistente
- Pupilas de los ojos extremadamente grandes (dilatadas) o extremadamente pequeñas (puntiformes)
- Pérdida del apetito (como en el caso de consumo de anfetaminas, metanfetaminas, cocaína)
- Aumento del apetito (como en el caso de la marihuana)
- Pereza, apatía o somnolencia constante (drogas opiáceas como la heroína, codeína o puede suceder al "ir pasando el efecto" de drogas estimulantes)
- Hiperactividad (como se ve con los "estimulantes" como la cocaína, metanfetaminas)
- Mal rendimiento y aumento del ausentismo escolar
- Alejamiento de la familia y de las actividades extracurriculares
- Cambio en los grupos de amigos
- Olor o aliento inusual (drogas inhaladas)
- Comportamiento reservado
- Mentir o robar
- Pronunciación lenta o mala (con depresivos)
- Hablar rápido o de manera explosiva (estimulantes)
- Marcha inestable (ataxia)
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